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Todo esto pasó, y una hora mucho más starde, le dije a mi mujer, Carmen, apacible niña -, y si Sres, había llegado la hora, de verdad , de lo que iba a suceder , y me fui a la habitación, –aclaro– la condición de Carlos que acepté fue que solo me mirase desde fuera de la habitación, y sin formar parte , por el hecho de que no le agrada con los hombres y menos estar en la situación de sexo. y quería disfrutar como siempre y en todo momento había hecho con el cuerpo de mi mujer en el hostal donde estaba , y al tiempo.

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