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Él se puso de pie y ella se arrodilló, sin dejar de besar y frotar su polla erecta sobre los calzoncillos; sonrió ampliamente , tanto hacia fuera como hacia dentro, mientras palpaba la longitud y el grosor de la joven polla.

Las patas de gallo alrededor de sus refulgentes ojos grises. La carencia de maquillaje y adornos en su rostro curtido. Los extraños pelos y arrugas de su labio superior. Su cuerpo grueso y sus hombros cuadrados. El pelo áspero y ralo, pero fuerte, atado en una cola de caballo suelta a media espalda. Sus pechos suspendidos libremente, apoyados en sus costillas inferiores. Sus grandes pezones, sólo tenuemente perceptibles , incluso para el ojo entrenado, mediante su chaleco malva y su blusa de lino blanco medio abotonada. Por la falda vaquera azul, que le llegaba prácticamente hasta la parte de arriba de la bota derecha hasta la rodilla, donde el ante de color marrón medio le cruzaba sutilmente la rodilla izquierda.

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Jair, mientras que me sujetaba de manos y rodillas, me metía un pulgar en el culo , nunca me había cogido por ahí, y me moría de ganas de evaluar , Jair me emputecia de lo caliente que me ponía y quería darme toda esa poronga. Se lo conté a mi novio, se sorprendió un poco , y me dijo que si alguien iba a meterle el trasero a su novia, sería él, por lo menos el primero.

Su mano se dirigió a mi poronga , en este momento erecta, y yo la tomé en mis brazos y besé su joven boca. Mi convulsión se había disipado , y después de más de un año sin sexo, se encontraba en cama con una mujer joven.

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Llegó la media noche extendida , y todo fue como si aquí no pasara nada en absoluto , ningún comentario, ningún halago imbécil , o si no tienen la posibilidad de ser, mi mujer se levantó de la cama cubriéndose con la toalla y el tanga y el corpiño, y salió al baño a ducharse, yo cumpliendo mi condición de marido cornudo, acompañé al Sr.Carlos hassta la calle, corto y los tres acabamos. y contentos de desatar el sexo morboso, que me dejó satisfecho,

Me quedé completamente sorprendido en el momento en que introdujo su lengua en mi boca, si bien respondí a su beso (creo que por reacción automática). Abrió las piernas para sentarse sobre mi regazo, frente a frente conmigo. Es lo suficientemente baja como para que sentarse sobre mi regazo nos pusiese cara a cara. Los dos llevábamos vaqueros y camisetas, pero mi polla era muy consciente de la proximidad de su entrepierna. Su beso dejó paso a otro, y a otro. Mis manos subieron, primero a su espalda, y luego mi mano derecha se dirigió a su pecho, fuera de su camisa.

Le levantó el pelo largo y castaño claro, y elevó su mirada al techo, mientras que la lengua y los labios de ella trabajaban en su poronga , ocasionando ahora una sacudida en la parte baja de su espalda, pese a no habérsela metido aún en la boca. Él jadeaba, hipnotizado por los sorbos que llenaban la habitación.

Eso fue hace 5 meses. Nos enviamos mails varias veces por semana , pero nunca mencionamos el sexo. Son sólo cartas entre amigos. Ella ha estado en mi casa un par de veces desde entonces , pero en el momento en que el viejo conjunto se encontraba reunido, y una vez con su nuevo novio.