La Sala Rubi

Lo que jamás te afirmaron sobre La Sala Rubi. La belleza de las mujeres maduras no es ningún misterio : todas sabemos que, cuando se trata de cuidar nuestro aspecto, no podemos dejarnos ser rigurosos.

Mi novio mientras tanto , estaba ocupado con Maua, las rodillas, ella chupó la polla , mi poronga , me fui de celos y mientras que yo llevaba ardiente , mi novio echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos, la señal de que estaba siendo chupar bien, y así fue Maua era un experto , sabía de qué forma calentar un tipo para conseguir bien eres y tener sexo sus condiciones duras. Maua me hizo conocer puro exitación , aprendí bastante con ella y en este momento soy una zorra.

Jugamos al sóftbol en exactamente el mismo equipo. Yo soy la mayor de nuestro equipo, con 53 años, y ella la más joven, con 19. Ella y yo también somos músicos. Estoy divorciado, vivo solo en una vivienda algo pequeña y mi garaje está acondicionado como sala de ensayo/estudio de música. Me tomé el tiempo y el dinero para convertirlo en una habitación y en un garaje.

Sus miradas se encontraron ; la de ella se había vuelto acuosa. Se lo metió hasta los cojones , ahogándose con su poronga , hasta el momento en que tuvo que retirarse para respirar, antes de regresar a agredir su polla.

Terri y yo nos gustamos al instante en el momento en que nos conocimos. Pienso que todo el mundo quiere a Terri. Sólo tiene 19 años, si bien semeja joven y tierna. Terri es bajita , como máximo mide 1,70 metros, y tiene algo de sobrepeso, pero digamos que sus curvas están algo suavizadas. Tiene una energía ilimitada , su sonrisa puede alumbrar una habitación y tiene un entusiasmo por la vida que no conoce límites.

Todo esto pasó, y una hora más starde, le dije a mi mujer, Carmen, tranquila niña -, y si Sres, había llegado la hora, enserio , de lo que iba a suceder , y me fui a la habitación, –aclaro– la condición de Carlos que acepté fue que solo me mirase desde fuera de la habitación, y sin formar parte , por el hecho de que no le gusta con los hombres y menos estar en la situación de sexo. y quería disfrutar como siempre había hecho con el cuerpo de mi mujer en el hostal donde estaba , y al tiempo.

Ella me dio la vuelta y me montó. Me montó rápido y fuertemente. Procuré detenerla; intenté decirle que estaba a puntito de correrme. Me ignoró y no pude soportar mucho más. Mi espalda se arqueó y la levanté con los músculos de la espalda mientras que un año de semen guardado salía disparado en ella.

Ella recorrió con sus manos el cuerpo cincelado de él, embelesada por tener ese cuerpo atlético apretado contra el de el ; agarró su polla palpitante. La frotó y la golpeó en su húmedo coño; él le apretó las nalgas y la aproximó aún mucho más.

Rompió el beso para quitarse la camisa y el sujetador, y volvió a cerrar la boca conmigo, con su mano sujetando la mía hacia su pecho.

¿Porque se desea contactos de La Sala Rubi?

Le bajó los calzoncillos y la poronga aprisionada brincó y la abofeteó en la cara. Ella se inclinó suavemente hacia atrás y una risita de niña escapó de su boca. En el transcurso de un corto instante , se limitó a mirar la dura y palpitante polla ; luego , la acarició, inclinándose más hacia ella, pasando la lengua por el tronco y chupando burlonamente los huevos.

Las patas de gallo alrededor de sus brillantes ojos grises. La falta de maquillaje y adornos en su rostro curtido. Los extraños pelos y arrugas de su labio superior. Su cuerpo grueso y sus hombros cuadrados. El pelo áspero y ralo, pero fuerte, atado en una cola de caballo suelta a media espalda. Sus pechos suspendidos libremente, apoyados en sus costillas inferiores. Sus grandes pezones, sólo sutilmente perceptibles , aun para el ojo entrenado, mediante su chaleco malva y su blusa de lino blanco medio abotonada. Por la falda vaquera azul, que le llegaba prácticamente hasta la parte superior de la bota derecha hasta la rodilla, donde el ante de color cobrizo medio le cruzaba tenuemente la rodilla izquierda.

Me senté en el borde de la cama y mi mente vagó hacia la noche previo. Tony me había sacado a bailar y yo había observado sus caderas mientras bailábamos a toda velocidad : unas caderas delgadas con unos pantalones bastante ajustados habían sido suficientes para que mi imaginación elaborara su versión de lo que había debajo. No tenía mucho bulto – eso, según mis amigos, era lo sorprendente. No parecía que tuviese mucho , pero en el momento en que se bajaba los pantalones era un asunto completamente diferente según ellos–me preguntaba.

Después de más de 2 meses de follar como maníacos cada vez que podíamos haciendo una pausa solo en el momento en que llegaba la enorme marea roja, se acercó y me mencionó que se iba a vivir con su hermana a Nuevo México durante el próximo invierno. Necesitaba separarse de mí y estar con chicos de su edad.

Ella se retorcía y se mordía los labios, apoyando la cabeza en el escritorio y frotándose el clítoris con una mano.

¿Las maduras les encantan a los personas jóvenes?

Fui a la cocina, seleccioné lo que parecía ser casi el plátano más grande y volví al dormitorio. Moví mi mano de arriba abajo por la forma encorvada , puse mis dedos en torno a ella y cerré los ojos, observando una imagen de Tony en mi mente. Dejé escapar una lenta respiración y volví a abrir los ojos. Mis bragas se desprendieron, cayendo al suelo mientras me balanceaba en la cama sobre mi espalda. Arranqué el envoltorio del preservativo lubricado y lo hice rodar sobre el plátano, configurado sobre el extremo romo.

Fue en la época de julio cuando las cosas cambiaron para mí. Se encontraba cortando el césped de la Sra. Smith en un día increíblemente caluroso. Hacía unos 110 grados a la sombra y el sudor se desprendía de mí. Estaba deseando darme un largo chapuzón en la piscina para refrescarme.

Sus miradas se encontraron ; la de ella se había vuelto aguada. Se lo metió hasta los huevos , ahogándose con su polla , hasta el momento en que debió retirarse para respirar, antes de volver a atacar su poronga.

Ella me miraba con extrañeza, pero no me percaté hasta mucho después. Puso su guitarra en el soporte y me mencionó que dejara la mía. Lo hice, ella se puso parado , cruzó los pocos metros que nos apartaban , me rodeó el cuello con sus brazos y pegó sus labios a los míos.