Chistes Rojos

Lo que jamás te afirmaron sobre Chistes Rojos. La belleza de las mujeres maduras no es ningún secreto : todas y cada una entendemos que, cuando se trata de cuidar nuestro aspecto, no tenemos la posibilidad de dejarnos ser estrictos.

Jair me puso en una silla, yo no llevaba nada bajo su vestido, y él por su lado chupando la concha y el primo por detrás chupando el culo , me hicieron un trabajito exquisito , no retardé nada en correrme, mis piernas le dieron a Jair la agarré para arriba y me llevó al sillón. Sin preámbulos le metí la poronga en la boca, la chupé como un desquiciado , mientras que el primo procuraba la posición de metérmela.

Justo cuando se encontraba finalizando , la Sra. Smith salió de la vivienda y dijo : En el momento en que termines entra y refréscate.

Llegó la media noche extendida , y todo fue tal y como si aquí no pasara nada en absoluto , ningún comentario, ningún halago tonto , o si no tienen la posibilidad de ser, mi mujer se levantó de la cama cubriéndose con la toalla y el tanguita y el corpiño, y salió al baño a ducharse, yo cumpliendo mi condición de marido cornudo, acompañé al Sr.Carlos hassta la calle, corto y los tres acabamos. y contentos de desatar el sexo morboso, que me dejó satisfecho,

Sus pechos eran enormes , como los de la mayor parte de las mujeres con un ligero sobrepeso, y yo estaba pellizcando un pezón mientras que usaba mis dientes sutilmente en el otro. Su mano estaba en la parte posterior de mi cabeza, y usando sus manos, alentó mis atenciones en sus tetas. Yo se encontraba encima de ella, con mi cuerpo entre sus piernas, y ella empujaba su pelvis contra mi vientre, con su coño frotándose contra mí y mi atención a sus lolas , se corrió. Entonces comenzó a mover mi cabeza hacia abajo, y no necesité ninguna insistencia,

O eso creía yo. Iba a conocer que ciertas cosas que había planeado para el verano no iban a ocurrir , pero se encontraba a punto de tener el mejor sexo que nunca había tenido.

Tuvimos sexo esa tarde; fue mucho más un acto de amor que un sexo animal. Pero fue la última vez y, sin decirlo, los dos lo sabíamos. Su padre vino a mi casa a recogerla.

Prominente , atlético, guapo y de ojos afables , era hacia quien se dirigía regularmente su mirada durante sus clases; y, además , le agradaba la manera en que la miraba, esa concentración lasciva que delataba que no era en sus expresiones en lo que se encontraba interesado.

Su movimiento logró que la parte de arriba de la cabeza de mi polla se rozara con su interior; se sentía tan profundo que habría jurado que estaba empujando su ombligo. Mi clímax fue explosivo y también logró que ella se corriese. Después de eso, las sillas y la tabla estaban siempre y en todo momento a mano.

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Dejó que la suave cremosidad rodara por su lengua y lavara su paladar. la densa , cálida y agridulce, mientras anegaba su conciencia y se colaba en todos los sentidos. Intentó soportar y dejar que los ricos sabores inundaran cada poro de su boca. Pero el deseo seguía medrando. inexorable. hasta que no pudo resistirse mucho más. La candente sed de su interior demandaba ser satisfecha. Con una racha , el cremoso líquido fue liberado en su viaje. El resplandor se extendió, de manera lenta al principio , hasta su núcleo. No era raro que las vírgenes de Leonardos creyeran que eso era lo más bueno que había. Las buenas gentes de Leonardos juraban que se revolcarían en él, si les hubieran dado un centavo por toda vez que alguien afirmara no puedo saborear nada. hasta unos quince o veinte segundos después.

La levantó y, inmediatamente , ella le rodeó la cintura con las piernas. Volvió a embestirla de forma fuerte , besando y chupando su cuello. Los pechos de ella rebotaban rítmicamente, mientras que él tenía un firme agarre en sus nalgas.

No tenía inconvenientes con las mujeres, y lograba lo bastante para sostenerme contento. Pero deseaba poder tener más. Los últimos días de la semana me mantenían satisfecho, pero no completamente saciado.

Se levantó la falda por la cintura y se frotó el clítoris con fervor , mientras que chupaba a Rob de forma fuerte y hondura. Él mantuvo la cabeza de ella estable con las dos manos, encontrando de a poco su valor y confianza , y le clavó la boca.

¿Las mujeres maduras les encantan a los jóvenes?

Bueno al final una noche lo invite a cenar a casa se logró como resulta lógico yo pague todo por mi cuenta, bueno hubo todo amabilidad y tensión hasta que el Sr. Carlos me sorprendió, y me ha dicho. José lo siento, pero jamás pensé presenciar algo real que jamás semeja que no es para ti(palabras mucho más palabras menos) respondió que todo relajado y llevar a cabo como que no estoy aquí ..(hubo otros diálogos, que fueron parte de la primera asamblea ,) y llegó a ser sorprendido por Carlos que se levantó de la mesa y salió a la cocina, Sii! El señor abrazó a mi mujer la besó, la cogió por la cintura a fin de que encontrara el amor , le acarició el pelo, le apretó y tiró de su cuerpo, mi mujer estaba de su lado, mejorando tapas de jamón y todo cuanto próximamente se comería y las cervezas.

Mi boca procuró la fina mancha de pelo entre sus piernas. Usé mi lengua para separar el pelo y la punta de mi lengua abrió sus labios inferiores y el gusto y el fragancia de su coño llenaron mi boca y mi nariz. Ella empujó su sexo contra mi boca y yo fruncí los labios, rodeé su marinerito y usé mis labios para mostrar la pequeña pluma que tenía dentro. Ella se corrió de inmediato , de manera fuerte , sacudiéndose contra mi boca. Empleé mis labios para eludir que mis dientes golpearan algo tierno; pude saborear la sangre donde el interior de mis labios se cortó por la fuerza de su empuje.

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Ella dijo que sería genial , y salió de la habitación por un minuto. En el momento en que volvió, tenía 2 paños para la cara y una toalla. Me mencionó que me pusiese de pie en el lavabo y no podía creer lo que ocurrió a continuación. Comenzó a lavarme la espalda y a secármela con una toalla. Me hizo ofrecer la vuelta y empezó a lavarme la cara y el pecho hasta los calzoncillos. Después de secarme con la toalla, me miró, se inclinó y empezó a chupetearme el pezón. Yo estaba en estado de shock, pero no podía detenerla, puesto que me se encontraba excitando. Mi poronga se ponía dura en mis pantalones y se sentía realmente bien mientras ella chupaba y lamía mis pezones.